
En una muestra de (10 087 ± 44) millones de J/ψ, BESIII no observa el submodo X(2370)→K*(892)⁰K̄⁰: su significancia es de 0,1 σ y el producto de razones de ramificación queda acotado en 2,7 × 10⁻⁶ al 90 % de confianza. La supresión respalda la interpretación de «singlete de sabor»; identificarlo como glueball sigue siendo una conclusión de modelo, no una detección directa de gluones ligados.
Leer el artículo
Durante 17,2 días de tiempo vivo con los dos reactores de Chooz apagados, Double Chooz mide 106 ± 18 candidatos residuales tras sustraer los fondos: la hipótesis de solo fondo se rechaza a 5,9 σ. El resultado es compatible con los 88 ± 7 sucesos predichos; sin separar experimentalmente las fuentes, el modelo atribuye 44 % de ellos a las piscinas de combustible gastado.

Desde los años 1970, una hipótesis marginal sostiene que aquello que hace de un protón un protón no reside en sus tres quarks, sino en una unión en Y hecha de gluones. La colaboración STAR ha pesado ambos escenarios sobre cuatro mil millones de colisiones de núcleos isóbaros — dos mil millones por especie — y sobre colisiones fotón-oro: el número bariónico llega al centro de la colisión casi dos veces más eficazmente que la expectativa ingenua de la imagen de los quarks. Los autores concluyen que esa imagen queda desfavorecida, sin anunciar significancia estadística ni pretender haber detectado la unión.

En lugar de seguir perfeccionando la herramienta de edición, un equipo de Wisconsin invirtió la pregunta: ¿qué genes humanos impiden que la herramienta llegue a su destino? Un cribado sobre 19 114 genes señala seis. Apagar uno solo, GJB2, hace pasar la corrección de una mutación causante de ceguera del 5,8 % al 46,6 % en células retinianas derivadas de paciente, y devuelve al canal iónico defectuoso una actividad eléctrica medible en una parte de las células editadas. Trabajo en cultivo celular: nada se ha probado todavía en un organismo.